lunes, 28 de septiembre de 2009

Buffet Libre

Desde su irrupción el el mundo hostelero estas dos palabras han arrasado por allí donde han pasado. Aquello del "coma lo que quieras" es algo muy atrayente, especialmente para aquellos que, como el abajo firmante, tienen un estómago de dimensiones bastante grandes y a prueba de balas. Pero además, en este país en que la cultura de lo gratis está tan presente, el buffet libre es para todo el mundo algo impresionante. "Tio, que puedes comer lo que quieras... ¡lo que quieras! ¡Hasta reventar!", es una frase bastante repetida por aquellos que recomiendan este tipo de restaurantes. Da igual que tu apetito no sea muy grande, el buffet libre es la hostia. Podrás comer la mima cantidad que en otro sitio que quizás te salga más barato, pero da igual, el buffet libre es la hostia.
Yo he sido, y en parte sigo siendo un fan de los bufffets libres de todo tipo, especialmente de los asiáticos, que son los que más proliferan por estos lares. Además, últimamente con el tema del wok y la plancha, en el que te cocinan al instante lo que desees, la cosa ha ganado enteros, sobre todo para aquellos escépticos que creen que lo que te sirven son sobras de otros días, carne de rata (o de gato, aunque eso a mi me da igual) y un sinfín de habladurías y leyendas urbanas, alguna de las cuales pueden ser incluso ciertas.
A pesar de todo, noto que me voy cansando de estos sitios. Se hace un poco repetitivo ir a cenar con los amigos siempre al buffet libre en vez de cambiar un poquillo, el comer hasta reventar para luego notar que los kilos de comida que tienes en el estómago quieren volver a salir fuera, hacen más dificultosos tus movimientos, y durante la digestión te sientes pesado, por no hablar de la miríada de pedos que durante el día siguiente estás continuamente soltando, con un fuerte olor a podrido. Aun así, confieso que siempre hay momentos divertidos con la comida, con el rellendo de vasos y botellas en el baño, y con el suscrito tema de las flatulencias. Y bueno, si es un chino, siempre te llevas unos palillos de recuerdo con un amplio abanico de posibilidades de uso: regalárselos a alguien, simular que tocas la batería, lanzarlos al escenario en un concierto o metérselos a un amigo por el culo, por decir algunas. Además, siempre ha existido el anhelo en el ser humano de llevar a la quiebra a un buffet libre, auqnue no se de nadie que lo haya hecho. De momento yo soy campeón en número de platos ingestados entre mis amigos, lo que no me llena de orgullo ni de vergüenza.
En fin, que tal vez mejor que ir a ponerse hasta el culo de comida sea mejor aprovechar la ocasión e ir a probar algo nuevo, sabroso y con fundamento para llegar, tal vez, al orgasmo gustativo. Eso si, antes que quedarme con hambre pagando una millonada en un restaurante de alta cocina, prefiero atiborrarme. Al menos, amortizo la inversión y sacio el apetito, que es la principal función de la gastronomía.

1 comentario:

  1. Gracias por el coment!! y por avisar de este blog, que la verdad es que está muy interesante!

    Y hablando de buffets... qué recuerdos del chino de Salamanca xDD hay que repetir, aunque solo sea por nostalgia.

    Un abrazo tio!! y te sigo! ;)

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