lunes, 23 de noviembre de 2009

De la apatía política y cómo ésta se hace fuerte

Hoy he salido bastantye decepcionado; y apático; más aún de lo acostumbrado. Los engranajes de la democracia parece que crujen hasta en pequeñas esferas. Explicaré lo sucedido hoy. Y luego cada uno que piense y opine al margen de lo que yo juzgo.
Esta tarde era el Consejo de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas al que debíamos acudir los Delegados y Subdelegados de los diferentes cursos. Tras explicarnos cómo funciona el aparato representativo de la nueva facultad, que tras las "fusiones" y trajines derivados de la asunción del Tratado de Bolonia por la Universidad de Deusto han hecho que haya un lío colosal, pasamos a la elección de Delegado y Subdelegado de Facultad. Decir primero que el sistema, al compartirse la Facultad con el campus de San Sebastián, era un poco especial, ya que el Subdelegado no tenía por qué ser segundo elegido, si no que sería el más votado entre los candidatos del campus del que no es el Delegado. Algo en gran parte lógico para compartir la "soberanía" entre los dos campus. Tener en cuenta también que este hecho marcará que cada campus tire para su casa.
Bueno, pues a la hora de presentarse candidatos, en un principio sólo el Delegado de 2º de Filosofía lo hace, con un programa más o menos definido y una exposición bastante correcta, demostrando que estaba dispuesto a luchar por los intereses del alumnado. Pero claro, surge la primera pega, estudia Filosofía, y eso para muchos significa estar majareta como mínimo. Se comienzan a oír por detrás los primeros murmullos en contra. ¡Cómo un filósofo va a representarnos! ¡Ni por muy buenas que sean sus intenciones, está zumbado! (Y a pesar de ser en gran parte suposiciones mías, he oído un par de comentarios de éstos... así que algo de fundamento real al menos tiene, no sólo es mera hipótesis). Vamos, que con este hombre estábamos sólo los de Historia, los de Filosofía y alguno suelto más. Pero tras proponer su candidatura, aparecen dos nuevos candidatos. Un chico de 3º de Turismo que ha subido a presentarse sin definir nada, con una oratoria digna de un burro gangoso, y una chica de 1º de un grado de estos superchachiguays nuevos (a su favor decir que ya había completado una carrera, no recuerdo cuál) que al menos ha expuesto que iba a tener en cuenta las opiniones del alumnado, pero que no tenía tampoco nada definido. Esto comienza a oler mal. Por su parte, en el campus de San Sebastián no se presenta nadie.
Así tiene lugar la primera vuelta. Sin nadie con la mayoría absoluta requerida, se pasa a la segunda vuelta con la chica a la cabeza, el aspirante a filósofo detrás y uno de los formantes de la mesa electoral de San Sebastián en tercer lugar. Vamos, que allí se veían apretados y tenían que tener a alguien que les representase y, a falta de ganas y huevos, votan al "primero que pasaba por allí". La segunda vuelta hace aumentar los votos de la que ya iba en cabeza e iguala los de los otros dos aspirantes. Toca la tercera vuelta, que debido al empate hace que se haya de elegir entre esos tres votando simultáneamente a dos. Aquí reconozco que la he cagado, porque pensando en el perjuicio de la candidata, he votado al candidato inteligente y al donostiarra.
Resultado: tenemos un Delegado de Facultad que ni siquiera estaba dispuesto a serlo. Y el que realmente lo estaba, no ha logrado nada.
¿No es patético?

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