martes, 5 de enero de 2010

Los reyes no volvieron

Aún recuerdo cuando me enteré de que los reyes no existían, que eran los padres. Cómo me jodió. Me jodió haber creído en algo que era falso. Y, lo peor de todo, que me habían estado engañando toda mi corta vida. No recuerdo a qué edad me enteré, pero fue bastante tarde en comparación a otros. Es más, fui el último de clase en enterarme.
Todo fue después unas Navidades, cuando alguien sacó el tema a la luz de que los reyes no esixtían, que eran los padres. Yo me negaba a aceptarlo y daba argumentos a favor de su existencia. ¿Cómo eran capaces de repartir regalos a todos los niños en una noche? ¿Cómo podían estar haciendo la cabalgata a la vez en tantísimos sitios? ¿Cómo eran capaces de comerse la comida que se les dejaba en todas las casas? La respuesta era doble. Primero, por algo eran magos, y segundo, tenían un gran séquito de pajes que podían ayudarles en todas estas tareas. Qué ingenuo era. Encima todo estaba reforzado en mi cabeza porque una vez había escrito la carta muy pronto y por mi celeridad, Correos, en nombre del trío real, me envió una carta contestándome y dándome un regalo por adelantado, un cómic del Capitán Trueno.
LLegué a casa después de discutir con todos y les dije a mis padres lo que me habían dicho. Mis padres em confirmaron la noticia, y me agarré un cabreo descomunal. Me habían mentido durante todos aquellos años.
No inmediatamente pero si reflexionando un tiempo después me fui planteando otra serie de cosas: ¿y si Dios tampoco existe? ¿Si en eso también me han mentido? ¿Y si nos han mentido a todos y nos lo hemos creído? Todos los argumentos "mágicos" en defensa de los reyes también se caían en la defensa de Dios. Con unos argumentos banales que ahora mismo no me serviría para plantearme esa serie de cuestiones teológicas en una crisis de Fe que hizo que me llevara más de una regañina por parte de las (aquí va una retahíla de insultos y descalificaciones) monjas del colegio. Aquellas que defendían que Adán y Eva habían existido realmente (un teólogo con dos dedos de frente ni se plantea esa barbaridavd), que Jesús realmente había multiplicado panes y peces (en vez de interpretarlo como la metáfora del compartir) etc... Todo ello sumado a otras muchas cosas más hicieron que poco a poco fuese forjando una personalidad que cargaba contra todo y contra todos. Me convertí en el misántropo que en gran medida sigo siendo. Pero ahora la llevo bien, o al menos mejor que antes. Lo mismo que las navidades, los reyes y su puta madre, que me tocan un poco la moral pero las trago. Mientras no me vengan con cuentos...

PD: Joder qué nudo he hecho en la segunda parte...

3 comentarios:

  1. Yo creo más en los reyes, que te traen regalos, que en Dios, que te está todo el día amenazando con ir al infierno.

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  2. Yo sigo siendo monárquico-mago. Digan lo que digan.

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  3. Grandiosa entrada. Creo que puedo decir que me alegro de que te escondiesen la verdad durante tanto tiempo, si eso en realidad ha influido el ser como eres ahora, por supuesto.

    Dios no es magico, asi que no se como hara todo eso....

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