viernes, 9 de abril de 2010

Animoso y beligerante

Vuelvo de vacaciones con una sonrisa en la boca porque han sido bien aprovechadas: un poco de curro por aquí, varios reencuentros por allá, conocer nuevos sitios acuyá. También ha habido tiempo para la reflexión personal y me voy dando cuenta de que, a pesar de los pesares, las cosas me van bastante bien; bastante mejor al menos que hace un par de años. A pesar de ciertos momentos de bajón, me siento bastante optimista, cosa que no podría decir hace tiempo. Comencé a sentirme mejor desde la entrada en la Universidad primero y gracias a los Txikiteros después, pero ha sido el año en Bolonia el que ha marcado mi animosidad definitiva. Parece que no, pero he ido cambiando. De mi existencialismo y misantropía he pasado... bueno, a lo mismo, pero con un carácter mucho más positivo. De odiar a todos he pasado a odiar a menos y de cagarme en todo he pasado a burlarme y darle rienda al hijoputismo que llevo dentro de forma muy jocosa. Animoso, con una sonrisa en la boca, y beligerante, con ganas de pelear contra adversidades y dar leña al mono. Aunque todavía me queda pelear contra mí mismo, qué ironía.

2 comentarios:

  1. Pues yo siempre te he encontrado alegre y feliz como una lombriz. Me cuesta mucho imaginarte en esa época "bajonera y malhumorada", básicamente porque no encajaría jamás con tu carácter...

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  2. conozco perfectamente el estado de ánimo q describes, pq a mí me ocurrió lo mismo; y al igual q en tu caso, a mí tb me marcó Bologna de un modo muy profundo y positivo

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