domingo, 21 de noviembre de 2010

Seguir creando polémica

Como comentaba en una anterior entrada, crear polémica es muy útil para aquellos que les interesa ocultar algo, pero también para hacerse famoso. Vale tener un espacio en televisión para decir cualquier cosa que hierva la sangre del populacho para que estés en la boca de todos. Da igual que sea para que te crucifiquen, hablan de ti. Es más, seguramente uno se pueda estar riendo de la patanería de la gente que presta tanta atención a cuatro cosas hirientes. Me quiero referir al caso concreto de Salvador Sostres, un personaje con perlas ultranacionalistas catalanas, neoconservadoras y defensoras a ultranza del capitalismo. Otras cosas a parte son su conversación sobre chabalitas jóvenes, a sabiendas que tras Dragó el entraría también en la polémica, o su artículo tras la muerte de Labordeta, que despertó las iras de muchos sin demasiadas razones, ya que, por decir, puede decir lo que quiera sobre el socialismo, los cantautores españoles y su vinculación ideológica o programas de televisión que según él conducen al atraso; no es más que una forma de provocar a cuatro garrulos que se toman a pecho estas cosas, como si fuese una afrenta personal, como si les hubiesen pegado una patada en los huevecillos. En mi humilde opinión, hay demasiados borregos que siguen el juego a gente que para ellos son unos gilipollas; gilipollas que, por cierto, se estarán riendo de ellos sentados en su sofá.

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