lunes, 6 de diciembre de 2010

De la jocosidad entre AENA (y el gobierno) y los controladores

Escándalo. Miles de personas en tierra por una huelga encubierta (no tienen derecho a la huelga normal, pues tendrán que hacerlo de otro modo) de controladores aéreos este puente con el consiguiente caos. Los malos, cómo no, los controladores. ¿Por qué? Porque con su huelga (o más bien baja masiva) han impedido que miles de personas pudiesen volar, jodiéndoseles las vacaciones y/o otros planes. Pero, ¿culpa de ellos sólo? ¿Qué hay detrás? Nadie se preocupa por saber. Lo mismo que la Primera Guerra Mundial dicen que fue por el asesinato de Francisco Fernando o el motín de Esquilache porque les querían recortar las capas y prohibir llevar sombreros de ala ancha. Se miran sólo las causas inmediatas, olvidándose de las causas profundas, algo en lo que ya Tucídides había incidido para explicar la Guerra del Peloponeso. El problema de este puente tiene mucha miga detrás.
Primero es buscar la causa inmediata de la actuación de los controladores: un decretazo por el que sus condiciones laborales se ven bastante empeoradas, principalmente en lo que a horas de trabajo se refiere. Pero este decretazo no se entiende sin el gran problema de fondo y es la falta de controladores aéreos en éste país, que hace que en manos de unos pocos esté el desempeño de esta función, lo cual tiene dos consecuencias: la primera la exigencia de que los pocos que hay trabajen mucho y, por consiguiente, que el sueldo vaya parejo, aunque eso ya se atajó mediante una reducción previa hace unos meses. Un problema con dos culpables claros, y quizá alguno más cuya cabeza no sobresale tanto: AENA, que lleva varios años sin formar a nadie para este puesto de trabajo, y los propios controladores que lo han permitido a expensas de haberse llenado los bolsillos durante unos años hasta que ahora se han dado cuenta de la gravedad del asunto; claro, cuando ellos son los primeros afectados, ya que los señoritos de AENA, respaldados por el poder estatal, no van a ser los primeros perjudicados. Una "corruptela" (porque no lo es en el sentido estricto) en la que unos hacían mal y otros callaban, siendo culpables por tanto ambas partes, como en el conocido pasaje de "El lazarillo de Tormes":
Acaeció que, llegando a un lugar que llaman Almorox, al tiempo que cogían las uvas, un vendimiador le dio un racimo dellas en limosna.
Acordó de hacer un banquete, así por no poderlo llevar como por contentarme: que aquel día me había dado muchos rodillazos y golpes. Sentámonos en una valladar y dijo:
-Agora quiero yo usar contigo de una liberalidad,y es que ambos comamos deste racimo de uvas y que hayas de él tanta parte como yo. Partirlo hemos de esta manera: tú picarás una vez y yo otra, con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva.
Yo haré lo mismo hasta que lo acabemos, y de esta suerte no habrá engaño.
Hecho así el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance, el traidor mudó propósito, y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debería hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura no me contenté ir a la par con él; más aún pasaba adelante: dos a dos y tres a tres y como podía las comía. Acabado el racimo, sostuvo un poco el escobajo en la mano, y, meneando la cabeza, dijo: -Lázaro: engañado me has. Juraré yo a Dios que has comido las uvas de tres a tres.
-No comí -dije yo-; mas, ¿por qué sospecháis eso?
Respondió el sagacísimo ciego:
-¿Sabes en qué veo que las comiste de tres a tres?
-En que comía yo dos a dos y callabas.

El caso es que papá estado ha sabido esconder su culpa durante mucho tiempo, dejando ser los malos de la película a los controladores aéreos. Pero AENA y papá estado tienen la misma o más culpa que un colectivo que ahora no hace otra cosa que revolverse contra su hacedor para no caer en la desgracia, algo mucho más comprensible que lo que los de arriba han estado haciendo. Y más si tenemos en cuenta que al gobierno no se le ha ocurrido otra que sacar a la luz el famoso decreto justpo antes del puente, con una muy probable pretensión de que, a sabiendas de la que se pudiese armar, no sólo iban a ser los controladores los grandes enemigos del pueblo, si no que papá estado actuaría con toda su maquinaria de represión para aparecer como gran salvador en la caótica situación. Ello sin tener en cuenta algunos factores que otros han señalado, como la gran cantidad de dinero que se ha quedado esos días sin salir de España, el gasto en alojamientos y medios de transporte alternativos como autobús o tren, y la no pérdida de dinero por parte de las aerolíneas, entre alguna que otra cosica.
En última instancia quería señalar si el modo de actuación de los controladores, la huelga encubierta, ha sido del todo correcto, ya que, por ejemplo, no sólo han fastidiado a mucha gente si no que su imagen se ha visto mucho más perjudicada de lo que ya estaba. Pero eso entraría en otro debate sobre los modos de hacer huelga, proque nos encontramos ante un sistema de servicios frente a un quizá obsoleto modelo de huelga eficaz en el ámbito productivo (sectores primario y secundario). Pero eso es un tema para otra entrada.

PD: Esta breve esquematización del asunto ha sido posible gracias a la lectura de ciertas posturas del bando silenciado, los controladores aéreos, quienes han tenido un apresencia en los medios de comunicación tradicionales (radio, prensa escrita y televisión) demasiado escasa, eliminándose por lo tanto una perspectiva crucial. Me han faltado analizar muchos factores, pecando quizá de simplista y esencialista, algo que en mi labor histórica siempre he temido y rehúyo. Dejo aquí algunas direcciones interesantes:
http://controladoresareosyotrashierbas.blogspot.com/2010/12/ver-si-nos-entendemos.html
http://blogs.uab.cat/lawsocial/2010/12/04/¿viernes-negro-y-iii-porque-los-controladores-aereos-lo-mismo-tienen-razon/
http://www.sotoencameros.net/2010/12/carta-de-un-controlador-aereo.html

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