jueves, 29 de abril de 2010

ETA da sus últimos coletazos

Esta mañana estaba un compañero de clase ojeando la prensa gratuita y he visto el titular "Patxi López: ETA está en sus últimos momentos". Se me ha olvidado al final llevarme el periódico para escanear la noticia, pero la he buscado en los medios digitales: http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=361992
Bueno, mi pregunta es... ¿cuánto tiempo llevan diciendo eso? Creo que llevo toda mi vida escuchándolo. ¿No se cansan de repetir siempre lo mismo, siempre la misma mentira? Pero claro, es lo que la gente quiere oir. Los políticos se llenan la boca con mensajes de calma y paz, pero su contenido real es nulo. Pero en el caso de ETA la cosa tiene más gracia, porque no sé yo si este tipo de declaraciones acaban por tener un efecto contraproducente, como una provocación.
Otro asunto que me hace gracia son esas épocas en las que cae la cúpula de la banda terrorista tres veces en un mes, si no son más. Una de dos (o de tres): o los de la cúpula son peleles ahí puestos, o a cualquiera que pillan ya le identifican como "de la cúpula" o directamente se los inventan. Trato de dar una imagen un poco istriónica del asunto, que no deja de hacerme gracia.
Pero, sin duda, lo que más gracia me hace es ver cómo los terroristas realemente triunfan, a pesar de que la sociedad lo niegue. Su objetivo es crear terror, y lo hacen. Punto pelota. Terror bastante irrisorio por otra parte, cuando oyes la de "¿y no tienes miedo de vivir en el País Vasco?" La verdad es que me daría más miedo abrir la boca siendo murciano y que se me note que como 5 pollas al día. Al menos eso lo escuchas cada vez menos, aunque siempre hay alguna pijitonta fan de Intereconomía que cree eso y se le ocurren decir cosas como "Yo estuve en San Sebastián y tenía miedo de decir que era de Madrid". Una lectora de este blog puede dar fe de haber oído esa grandiosa frase, ¿verdad Estefanía?.
Pero seguiremos oyendo que ETA da sus últimos coletazos; si total, algún día acertarán, y quizá dentro de 20 años, un Pericles a lo cutrísimo (ya son cutres ahora...) nos vendrá con esas y acabará diciendo "¿Veis? Dije que ETA estaba en las últimas".
Por cierto, ¿quién da los coletazos? ¿La serpiente?

jueves, 22 de abril de 2010

Se ríen de nosotros

Bueno, de mí no, o al menos no dejo que lo hagan. Me refiero a Jorge Javier Vázquez y su cuadrilla de "Sálvame". Lejos de denostarles porque hacen lo que hacen, de llamarles subnormales, haré todo lo contrario; les aplaudiré. El "neorrealismo televisivo", como le llaman ellos, no es más que la manifestación más jocosa de esta sociedad. ¿Quéreis mierda? Tomad dos tazas. Hacen mierda y no lo niegan; es más, se jactan de ello. ¿Por qué? Porque el público lo demanda, y con ello no hacen otra cosa que reírse de media España a su puta cara. Lo más gracioso es que esa media España se cree que es al revés, ellos se ríen de lo que estos personajes hacen. La sociedad está podrida y alienada, y este tipo de programas es signo de ello. Y se la gente se merece que se burlen de ella; si, porque la gente es gilipollas, y eso lo dice un zoquete de tres pares de cojones. Un viva por "Sálvame".

martes, 20 de abril de 2010

Hola chata, ¿cómo estás?

Ha pasado mucha gente por mi vida, gente que me caló hondo en su momento y de la cual ahora sólo queda su recuerdo. ¿Qué será de ellos? Es lo que uno se pregunta cuando piensa en los viejos momentos y esboza una sonrisa. A veces parece increíble que una persona con la que pudiste compartir grandes emociones se haya quedado atrás en tu vida. Pero "el tiempo no es rival ni la distancia inmensidad" si nos lo proponemos, aunque sean duros rivales. Por ello no puedo pensar otra cosa que realmente la culpa es nuestra por no haber sabido mantener un leve contacto. Y el temor a que, como humanos que somos, tropezamos cien veces con la misma piedra, vuelva a ocurrir con otras tantas personas. Sad but true.
Pero nunca es demasiado tarde para retomar el contacto, o al menos intentarlo, y preguntar "Hola chata, ¿cómo estás?". Bueno, no lo es si la señora de la guadaña no ha hecho de las suyas.



PD: Buscando la canción, al principio en Youtube, me he enterado que el señor austríaco bajito y con bigote que tenía el brazo muelle y muy mala hostia nació un 20 de abril. Fíjate tú qué cosas.

miércoles, 14 de abril de 2010

Miedo

El miedo, dicen los psicólogos, no es más que, en un principio, un mecanismo de defensa. Cuando algo parece peligroso tenemos miedo de ello porque nuestra conciencia nos dice que puede causarnos mal. Hay muchas clases de miedos, algunos de los cuales son inconscientes (o subconscientes) y de los cuales no nos damos cuenta de ellos hasta que se manifiestan en momentos dados, convirtiéndose a veces en patológicos. Bueno, más o menos es lo que, sin tener ni pajolera del tema, creo saber. Cualquiera puede rebatirme en lo dicho anteriormente y no tener argumentos propios con que contrarrestar. Pero partiendo de esta frágil base, quiero explicar unos puntos de vista. Si, con dos cojones.
Veamos: esos miedos inconscientes o subconscientes (o ni uno ni lo otro) son los que parecen por acabar siendo patológicos, cuando, a mi parecer, son quizá los más naturales, presentes en nuestro Yo verdaderamente, y no como el resto, formados por simples ideas (aunque quizá sea eso lo que lo haga patológico, pero bueno). Los miedos absurdos y enfermizos si que son, a mi parecer, los que tenemos por ideas preconcebidas, siendo miedos racionales. La gente que tiene miedo al avión porque ha habido algún accidente reciente con muchas víctimas y se ha formado una idea simple de que viajar en avión es peligroso podría ser un ejemplo. Se es consciente d epor qué se tiene miedo y aun así se tiene miedo, porque uno es un débil e imbécil que no sabe superar esa soplapollez de miedo. Tal vez (y seguramente) simplifique demasiado, pero creo que más o menos se me pilla por dónde voy.
Pues bueno, ahora me toca hablar de uno de esos miedos. Y es que tener miedo a una verdadera gilipollez (que encima podría tener consecuencias beneficiosas) después de haber hecho un sinfín de cosas peligrosas, vergonzosas, disparatadas y ridículas sin haber tenido miedo a las consecuencias le lastra a uno. Y no es la primera vez que pasa. Y ya estoy hasta los huevos de mí mismo. Porque quiero hacerlo, pero no me atrevo. Porque, más que nunca, no me siento libre, y, lo peor de todo es que el que me estoy quitando libertad soy yo mismo. Yo, que protesto porque veo coartada mi libertad por el peso de la sociedad sobre el individuo, me encuentro con el problema dentro de mí. Más que nunca podría considerarme un hipócrita. Bueno, al menos lo reconozco, y reconocerlo es el primer paso.

domingo, 11 de abril de 2010

El fútbol es el opio del pueblo

Así de rotundo. Al menos lo es desde mi punto de vista.
Hacía tiempo que tenía ganas de escribir esta entrada, y aprovecho la coyuntura del maldito (sobre todo la maldita propaganda que le dan al dichoso partido) Madrid-Barça para hacerlo.
Alienante, tal vez más incluso que la religión. Nada más ridículo que ver a esa gente que sigue ardorosamente a su equipo, poniendo todas sus pasiones en algo totalmente ajeno a él. Totalmente hilarante el lenguaje empleado al referirse al resultado de un partido: "Hemos ganado". ¿Habéis ganado qué? En todo caso habrán ganado los 11 (mas cambios) jugadores que hayan jugado, pudiendo contar incluso a los que no han jugado ese partido; el entrenador y cuerpo técnico, que han aportado algo; incluso el presidente si me apuras mucho, o los familiares y amigos de los jugadores, orgullosos de su querido Casillas. Pero, ¿la afición? La afición sólo se desvive de una manera inútil, quizá para aliviar el dolor causado por una triste vida, evadirse de la realidad refugiándose en una máscar a de engaño a uno mismo. Lo más gracioso de todo es cuando pierden y se ponen a llorar y a quejarse. Tío, que a ti no te involucra en nada. ¿Repercute algo en tu vida que tu equipo gane o deje de ganar? ¿Hay implícito siquiera algún esfuerzo propio en esa victoria?
Y ahora llego al punto central del asunto. El aficionismo a uno u otro equipo no enriquece, si no que denosta al deporte. Enmascara el espectáculo deportivo, disfrutable como tal, con el seguimiento de un equipo concreto. Hay gente que no ve un partido de fútbol, si no a un determinado equipo jugando. No les gusta el fútbol, si nos eguir a su equipo, vete a saber por qué. Aunque hay que reconocer que hay de todo en la viña de Alá.
El tema es que el fútbol está así montado, como un instrumento de alienación. Deportes que me parecen bastante más entretenidos los hay por doquier, sin tenerse que ir muy lejos, contando mismamente con el fútbol-sala. Pero claro, para un partido de fútbol-sala no puedes, en un principio, meter a tanta gente en un estadio para verlo, quitando mucho negocio que ello implica. De ahí saltamos al resto del asunto económico: un negocio que para ser rentable necesita d euna publicidad impresionante para que, primeramente, llene estadios; después de eso, viene la propagación televisiva; y así hasta llegar a la venta de camisetas, anuncios de Beckham (me caía, no sé por qué, más simpático que CR9) o las cañas que se toma la gente en el bar viendo los partidos. Pero todo eso podía hacerse simplemente promoviendo el deporte en sí. Pero no, tirando del hilo de la cometa, y enlazando con los "sentimientos" nacionalistas (nótense las comillas, ejem, ejem) se ha de ir aduciendo a razones "pasionales" para que la gente realmente se sienta identificada con este deporte. Del equipo d etu ciudad se pasa al de tu región o al de la más próxima... hasta que al final, como en todo (y sobre todo en política), la estupidez acaba por llevar al maniqueísmo: Barça vs. Madrid. Puedes ser de cualquier otro equipo, pero al final te acabas identificando con uno de estos dos en sus enfrentamientos. Y siguiendo las migas de pan, acabamos por ver que encima este enfrentamiento está muchas veces politizado: el Madrid como el equipo fascistoide del generalísimo o el Barça como símbolo de los nacionalismos separatistas etc... Y podría seguir escribiendo, abriendo caminos en el discurso. ¿Por qué no hablar de la mezcla entre deporte y nacionalismo? Acojonado me quedé hace dos años en Madrid cuando la selección española ganó la Eurocopa. Sin embargo, creo que la idea base ha quedado clara. O eso he tratado de hacer con mi, consciente soy de ello, farragoso discurso. En fin, yo, si acaso, apoyaré al peor equipo que ha pasado por el Fútbol-Sala vizcaíno; hablo, por supuesto, del Txikiteros D.F. Y porque son mis amigos...

viernes, 9 de abril de 2010

Animoso y beligerante

Vuelvo de vacaciones con una sonrisa en la boca porque han sido bien aprovechadas: un poco de curro por aquí, varios reencuentros por allá, conocer nuevos sitios acuyá. También ha habido tiempo para la reflexión personal y me voy dando cuenta de que, a pesar de los pesares, las cosas me van bastante bien; bastante mejor al menos que hace un par de años. A pesar de ciertos momentos de bajón, me siento bastante optimista, cosa que no podría decir hace tiempo. Comencé a sentirme mejor desde la entrada en la Universidad primero y gracias a los Txikiteros después, pero ha sido el año en Bolonia el que ha marcado mi animosidad definitiva. Parece que no, pero he ido cambiando. De mi existencialismo y misantropía he pasado... bueno, a lo mismo, pero con un carácter mucho más positivo. De odiar a todos he pasado a odiar a menos y de cagarme en todo he pasado a burlarme y darle rienda al hijoputismo que llevo dentro de forma muy jocosa. Animoso, con una sonrisa en la boca, y beligerante, con ganas de pelear contra adversidades y dar leña al mono. Aunque todavía me queda pelear contra mí mismo, qué ironía.