martes, 31 de mayo de 2011

Misantropía domada

El Movimiento 15-M, también conocido como "Los indignados" ha echo que de un pequeño giro en mi vida. Antes de ocurrir ésto, había perdido casi toda esperanza en la sociedad y en el Ser Humano como tal; pensaba que estaba acompañado por muy pocos en la lucha contra un sistema social, económico y cultural totalmente carcomido. El 15 de Mayo acudí a la concentración frente al Ayuntamiento de Bilbao animado por un buen amigo para ver qué se cocía allí. Al volver a casa, tenía una doble sensación: por un parte, me había gustado el acto en sí, pero por otra tuve la sensación de que por parte de muchos el hartazgo era simplemente "económico" y no verdaderamente social. Esa sensación se mantuvo casi toda la primera semana en la que la gente tomó las calles y acampó en las plazas. Sin embargo, fui dándome cuenta de que en el fondo muchos pensaban como yo, estaban realmente hastiados del sistema social, del que la situación económica es reflejo. Como yo, había bastante gente que sostenía que la verdadera revolución venía de un cambio social, y muchos apoyaban, como yo, que una de las bases para ese cambio es la educación. Y, me fui dando cuenta de que lo realmente importante había sido que por fin se había salido a la calle, por fin había un movimiento en el que muchas personas que pensábamos algunas cosas parecidas nos uníamos para intentar cambiar las cosas. Lo realmente importante es que se ha demostrado que podemos salir de nuestros habitáculos y gritar muy alto en la calle, debatir con las demás personas sobre las cosas que nos interesan y no estar enclaustrados frente a una pantalla de ordenador. Me he dado cuenta de que no estaba tan solo, de que puede haber algo de esperanza en la Humanidad.